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Segunda etapa, la pared llamada japonés

Durante los últimos días de mi viaje de trabajo en Perú me llegó la notificación de que había pasado a la segunda etapa en una entrevista de trabajo en el departamento del que me gradué del doctorado. Una oportunidad de oro irrepetible.

Con sólo cinco días para prepararme para una presentación en inglés, una en japonés así como una entrevista con los profesores del departamento, todavía con el huso horario de Perú, y con miles de pendientes en la oficina por estas dos semanas fuera, la presión y el estrés estaban a la orden del día.

Como pude armé la presentación en inglés, y la presentación de japonés y una noche antes recibí observaciones en esta última. Todo bien, parecía que sería posible desempeñar un papel decente.

El día del evento llegó, 15 de septiembre. Desvelado por los últimos preparativos, con una semana corta de sueño, y con visitas en casa, me presenté 15 minutos antes de la hora indicada, 10:45. El profesor S. me recibió con una sonrisa y me indicó que lo siguiera al nuevo edificio, donde todos los profesores estarían esperándome.

¡Qué estrés! Estaba viviendo nuevamente la defensa final del doctorado, pero en esta ocasión, una pared grande y muy temida en mi mente aparecía: la medición de mi nivel de japonés, en frente de los profesores con los que tuve contacto durante los 5 años que duraron la maestría y doctorado. Por la naturaleza internacional del laboratorio donde estudié, las actividades académicas fueron totalmente en inglés, convenientemente para mí en ese momento, pero ahora se veía reflejado en mi falta de dominio de los términos científicos.

Entré al aula donde alrededor de 20 profesores estaban ya sentados, esperando mi presentación.

La primera parte en inglés fue muy fluida, terminé la presentación en 15 minutos y 15 minutos de preguntas contestadas con éxito y confianza. Pero todo se empezó a desmoronar cuando me tocó presentar en japonés.

Con poca práctica de mi presentación por haberla terminado recientemente, además de que era la primera vez que presentaba en esta lengua resultaron en miedo cuando no me acordé de la lectura de un par de kanji, de ahí el pánico vino y terminé leyendo mis notas con “hiragana”, que supuestamente eran auxiliares, pero terminaron siendo el salvavidas y perdición, produciendo una presentación monótona y atropellada de fonemas mal pronunciados. Las preguntas vinieron, indulgentes, y a pesar de que entendía como el 80%, la falta de uso de esta lengua a este nivel me hicieron responder como pude, surciendo en el aire ideas amorfas y arrojándolas en caliente a la audiencia, en cuyos ojos pude ver resignación.

Al salir del salón de clases donde fue la presentación nos movimos a otro más pequeño donde sería la entrevista. El mismo resultado, preguntas muy bien entendidas, respuestas torpes.

El profesor M. me dijo que veía difícil que con este nivel pueda corresponder a las demandas del nivel educativo al que pretendía ser profesor. Con coraje, pero también con un alivio profundo concluyó la examinación.

Los resultaron llegaron ese mismo día por correo, no pasé.

El aprendizaje: echarle más ganas a este idioma, que siempre ha estado de fondo, en todas partes, pero al que no me he dedicado por completo a descifrar, entender y usar. El trabajo me ayuda, pues lo leo y lo escribo, así como lo escucho casi todos los días. He estado intentando el N1, pero con todo, no practico el hablarlo.

En casa es difícil emplearlo, ya que me he comprometido a hablarle a mi hijo en español, para no cortar de tajo la comunicación con mi familia en México, y con mi mujer hablo inglés. Necesito crear el ambiente para empezar a agarrar fuerzas y en los próximos años, si hay nuevamente una oportunidad, esta vez corresponder de mejor manera.

Fiestas patrias en Japón

La alerta de tifón no nos detuvo para ir a la embajada de México en Japón a dar El Grito. Al igual que cada año, después de la ceremonia cívica, que consiste en la tradicional arenga por parte del Embajador de México en Japón, así como en la interpretación de la banda de metales de la Universidad de Japón de varias piezas, hay la posibilidad de disfrutar de auténtica comida mexicana.

Es muy emotivo ver a mi hijo hacer el saludo a la bandera, imitándome, así como intentar cantar el himno nacional. Crecer en el sistema educativo mexicano equivale a realizar este acto en la primaria y secundaria (9 años). En la preparatoria no fue necesario porque en Chapingo los honores a la bandera ya no se acostumbran. Igual no sé si en otras preparatorias todavía los continuan haciendo.

A pesar de la lluvia las filas para la comida estuvieron igual de largas. Pero valió la pena la espera bajo la lluvia para disfrutar de tacos, pozole, tostadas de cochinita pibil, mole y una cerveza corona bien fría. Ya era necesario recargar pilas después de casi un año de no ir a México.

Este mes de septiembre y octubre estarán llenos de trabajo. Pero ya estoy con mucha más energía después de estos tacos al pastor.

(Texto del 17 de Septiembre de 2017)

Japan Cup 2017

Es la primera vez que compito en un escenario de este calibre. El juego: “Street Fighter 5”. El gusto por los juegos de pelea comenzó desde la secundaria, con el juego “The king of fighters (KoF) 96”. Mi más acérrimo enemigo en este género de juego de peleas, mi hermano gemelo, y yo nos pasamos los siguientes años avanzando en cada versión de esta serie, que alcanzó su apogeo con el KoF 2002. Era pasarse tardes enteras en las maquinitas de la esquina o en el ps2, al punto de saltarnos la comida y salir en la noche a comprar tortas y botana y seguirle. Los años dorados de la preparatoria y universidad.

Después de la graduación, 2006, debido a las responsabilidades del trabajo, y con la escasez de actualizaciones en el KoF, me alejé poco a poco, hasta que en el 2009 apareció el sf4. Intenté entrarle de lleno, pero era un juego mucho más técnico y con el trabajo y los preparativos para postular para la beca del gobierno japonés no me di el tiempo necesario. Ya en Japón, la meca de los video juegos, no pude seguir el paso y relegué los juegos de pelea a un pasatiempo esporádico. Así hasta el día de hoy.

A este evento me invitó un gran amigo, Manuel, quien también está interesado en los juegos de pelea y con el que usualmente echo la reta cuando se puede.

En este torneo me fui sin ganar un encuentro (0-2). Pero reviví la adrenalina al enfrentar a un contrincante e intentar entender su estilo de juego, analizar opciones para contraatacar. Quedé más motivado para entrenar y ver si en el EVO Japan 2018 puedo llegar un paso más lejos.

Ahora mientras escribo estas líneas, puedo estar codo a codo con los profesionales de este juego, a los que usualmente sólo veo en línea. Una experiencia irreal. 😀

Ejercicio y hábitos

El miércoles de la semana pasada fue el chequeo médico de rigor en la universidad. Todavía recuerdo la resolución con la que salí del chequeo del año pasado, algo así como: "el próximo año bajaré el sobrepeso que tengo, ahora sí". Sin embargo, la báscula, me la imagino carcajeándose, o mejor aún, haciendo gestos para que ya me baje, me arrojó 0.1 kg más que el año pasado. Este año, ahora sí, me sorprendí pensando. 


Con la primavera, me es más fácil vencer la resistencia y correr al aire libre. En las últimas semanas he estado corriendo por lo menos una vez por semana, entre 9 y 10 kilómetros, la distancia entre el trabajo y la casa, o de la casa a lo largo del río Tama. Recuerdo que el año pasado también me aventuré a inscribirme en un centro deportivo muy cerca de casa, pero al final lo caro de la mensualidad (8,000 yenes por mes) terminó siendo un factor decisivo para que lo dejara 6 meses después. Durante esos seis meses pude ver cambios significativos. Otra opción es el gimnasio de la universidad, que por 5,000 yenes al año puedo usar (500 yenes en mi época de estudiante). Sin embargo, el horario es más limitado y en fin de semana es prácticamente imposible venir. Rara vez lo uso.

Quiero formar el hábito del ejercicio, así como el de escribir constantemente. En un principio estoy intentando levantarme a las 5:00 am y salir a correr. El domingo funcionó, pero los últimos dos días no me levanté. He leído que es necesario enfocarse en un hábito a la vez, y simplificarlo al grado de que parezca ridículo el no hacerlo (correr 10 minutos) para vencer la resistencia inicial. Igual con la escritura, sentarse 10 minutos sin distracciones, y escribir. Veré si ese enfoque me funciona en el futuro. 

Por lo mientras ya me di tiempo para escribir estas líneas y seguir alimentando este humilde espacio. 
Gracias por su visita.