Archivos de la categoría Bitácora

Mudanza

Después de tres años y medio de estar viviendo en un complejo departamental que da prioridad a estudiantes y sus familias (muy pocos cuartos), al fin decidimos mudarnos. La ubicación del departamento anterior era excelente, a menos de 10 minutos de la estación de tren, así como un ambiente internacional y unos caseros a todo dar, un parque solo cruzando la calle, un supermercado a la vuelta de la esquina, a cuya entrada se podía ver una larga fila de vehículos los fines de semana, entre otras ventajas.

Sin embargo, la presión de estar ocupando el lugar que otros estudiantes con familia podrían necesitar, después de graduarme hace un año,  pesaba, así como diferencias en el estilo de vida inherente del lugar era notable. Nosotros, con un niño pequeño solíamos irnos a dormir relativamente temprano, pero los estudiantes a veces convivían hasta altas horas de la noche, y una o dos veces por mes el hijo del casero invitaba a sus amigos a estas instalaciones a una carne asada. Incluso una vez, a media noche, después de intentar dormir sin éxito varias horas, bajé para pedirles silencio a un grupo de estudiantes, así como notificarlo al casero al día siguiente, pero a las pocas semanas todo volvió a la normalidad. Era una batalla perdida. Nosotros éramos los que estábamos fuera de lugar. Por comodidad seguíamos ahí, pero el momento de mudarnos se hacía inminente.

En Japón particularmente el mudarse no es nada barato, además de que estamos a mediados del ciclo escolar, por lo que el próximo lugar tenía que ser cerca del kínder de mi hijo, para no estresarlo al cambiarlo después de seis meses de lenta adaptación.

Después de una búsqueda intensiva, pudimos encontrar un lugar adecuado, un poco más amplio y en el segundo piso. Cómo le sufrimos caray al departamento pasado. Vivimos en el tercer piso, con escalones irregulares y un barandal que protegía de caídas a los adultos, pero un niño pequeño fácilmente cabía entre los barrotes, hacían estar siempre al pendiente.

Ahora, después de varias semanas, seguimos igual con muchas cajas en todas partes, pero también con el reto de desempacar lo que usemos, y lo que quede después de tres meses será reciclado, vendido o tirado. Nos hemos dado cuenta que muchos papeles y otras cosas nada más ocuparon espacio durante los años que vivimos ahí, y no tiene sentido dejarlos quedarse más años, además de que el espacio es reducido y pesa en alguna parte de la cabeza el pendiente de tener que ordenarlos o simplemente alguien podría beneficiarse de su uso.

Para reducir el número de documentos, estoy pensando rentar un escáner rápido, ambos lados a la vez, así como una guillotina, para digitalizar las libretas que ya llevo incluso décadas llevando de un lado a otro, de un continente a otro, así como libros y revistas.

También estoy acumulando basura electrónica, que por desidia no investigué la forma apropiada de tirarla, pero al final me di a la tarea y encontré está página de la ciudad de Kawasaki. Pones todo dentro de una caja, con dimensiones y peso especificado, y ellos pagan el envío. Buena forma de reciclar, financiada por la Secretaría del Medio Ambiente de Japón.

Aún hay un buen de cosas que reducir, pero lo más importante es a partir de ahora, formar el hábito de comprar lo que realmente sea necesario, preguntarse qué es lo que realmente le agrega valor a mis días, y si no, a deshacerse, reciclar o encontrar la forma de darle una segunda vida.

El espacio es reducido en estos lares, así que el guardar cosas por si acaso, para algún día hipotético, no tiene mucho sentido. Es grande la cantidad de energía necesaria para mantener, organizar, almacenar cosas que al final de cuentas no son usadas.

Ya veremos si da resultado esto del minimalismo.

Fiestas patrias en Japón

La alerta de tifón no nos detuvo para ir a la embajada de México en Japón a dar El Grito. Al igual que cada año, después de la ceremonia cívica, que consiste en la tradicional arenga por parte del Embajador de México en Japón, así como en la interpretación de la banda de metales de la Universidad de Japón de varias piezas, hay la posibilidad de disfrutar de auténtica comida mexicana.

Es muy emotivo ver a mi hijo hacer el saludo a la bandera, imitándome, así como intentar cantar el himno nacional. Crecer en el sistema educativo mexicano equivale a realizar este acto en la primaria y secundaria (9 años). En la preparatoria no fue necesario porque en Chapingo los honores a la bandera ya no se acostumbran. Igual no sé si en otras preparatorias todavía los continuan haciendo.

A pesar de la lluvia las filas para la comida estuvieron igual de largas. Pero valió la pena la espera bajo la lluvia para disfrutar de tacos, pozole, tostadas de cochinita pibil, mole y una cerveza corona bien fría. Ya era necesario recargar pilas después de casi un año de no ir a México.

Este mes de septiembre y octubre estarán llenos de trabajo. Pero ya estoy con mucha más energía después de estos tacos al pastor.

(Texto del 17 de Septiembre de 2017)

Japan Cup 2017

Es la primera vez que compito en un escenario de este calibre. El juego: “Street Fighter 5”. El gusto por los juegos de pelea comenzó desde la secundaria, con el juego “The king of fighters (KoF) 96”. Mi más acérrimo enemigo en este género de juego de peleas, mi hermano gemelo, y yo nos pasamos los siguientes años avanzando en cada versión de esta serie, que alcanzó su apogeo con el KoF 2002. Era pasarse tardes enteras en las maquinitas de la esquina o en el ps2, al punto de saltarnos la comida y salir en la noche a comprar tortas y botana y seguirle. Los años dorados de la preparatoria y universidad.

Después de la graduación, 2006, debido a las responsabilidades del trabajo, y con la escasez de actualizaciones en el KoF, me alejé poco a poco, hasta que en el 2009 apareció el sf4. Intenté entrarle de lleno, pero era un juego mucho más técnico y con el trabajo y los preparativos para postular para la beca del gobierno japonés no me di el tiempo necesario. Ya en Japón, la meca de los video juegos, no pude seguir el paso y relegué los juegos de pelea a un pasatiempo esporádico. Así hasta el día de hoy.

A este evento me invitó un gran amigo, Manuel, quien también está interesado en los juegos de pelea y con el que usualmente echo la reta cuando se puede.

En este torneo me fui sin ganar un encuentro (0-2). Pero reviví la adrenalina al enfrentar a un contrincante e intentar entender su estilo de juego, analizar opciones para contraatacar. Quedé más motivado para entrenar y ver si en el EVO Japan 2018 puedo llegar un paso más lejos.

Ahora mientras escribo estas líneas, puedo estar codo a codo con los profesionales de este juego, a los que usualmente sólo veo en línea. Una experiencia irreal. 😀

Ejercicio y hábitos

El miércoles de la semana pasada fue el chequeo médico de rigor en la universidad. Todavía recuerdo la resolución con la que salí del chequeo del año pasado, algo así como: "el próximo año bajaré el sobrepeso que tengo, ahora sí". Sin embargo, la báscula, me la imagino carcajeándose, o mejor aún, haciendo gestos para que ya me baje, me arrojó 0.1 kg más que el año pasado. Este año, ahora sí, me sorprendí pensando. 


Con la primavera, me es más fácil vencer la resistencia y correr al aire libre. En las últimas semanas he estado corriendo por lo menos una vez por semana, entre 9 y 10 kilómetros, la distancia entre el trabajo y la casa, o de la casa a lo largo del río Tama. Recuerdo que el año pasado también me aventuré a inscribirme en un centro deportivo muy cerca de casa, pero al final lo caro de la mensualidad (8,000 yenes por mes) terminó siendo un factor decisivo para que lo dejara 6 meses después. Durante esos seis meses pude ver cambios significativos. Otra opción es el gimnasio de la universidad, que por 5,000 yenes al año puedo usar (500 yenes en mi época de estudiante). Sin embargo, el horario es más limitado y en fin de semana es prácticamente imposible venir. Rara vez lo uso.

Quiero formar el hábito del ejercicio, así como el de escribir constantemente. En un principio estoy intentando levantarme a las 5:00 am y salir a correr. El domingo funcionó, pero los últimos dos días no me levanté. He leído que es necesario enfocarse en un hábito a la vez, y simplificarlo al grado de que parezca ridículo el no hacerlo (correr 10 minutos) para vencer la resistencia inicial. Igual con la escritura, sentarse 10 minutos sin distracciones, y escribir. Veré si ese enfoque me funciona en el futuro. 

Por lo mientras ya me di tiempo para escribir estas líneas y seguir alimentando este humilde espacio. 
Gracias por su visita.